En el marco de la COP 25, que se realiza en Madrid, 10 países de América Latina y el Caribe suscribieron un acuerdo que establece alcanzar un promedio del 70% de capacidad instalada en la matriz de energía renovable a 2030, lo cual equivale a 312 GW de capacidad instalada de energía renovable.

La iniciativa es liderada por Colombia y fue lanzada en el marco del Día de la Energía, que organiza Chile, y contó con la participación principalmente de ministros de Energía latinoamericanos.

El acuerdo, en el que participan Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay y Perú, está abierto a la participación de otros países de la región, y busca trabajar en conjunto para promocionar las energías renovables, de manera de apoyar el cumplimiento de las metas definidas en el Acuerdo de París.

La meta regional se sustenta en que, debido a que la energía representa el 75% de las emisiones de CO2 mundiales, y el 56% de las emisiones de Latinoamérica y el Caribe, la masificación de energías renovables, tanto hídricas como no convencionales, podría mitigar significativamente el aumento de GEI.

La cooperación técnica y financiera será fundamental para lograr el éxito de la iniciativa.

OLADE, NREL e IRENA ya han facilitado datos y plataformas de discusión para iniciar la elaboración de un plan de trabajo para la implementación de la iniciativa.

El ministro de Energía de Chile, Juan Carlos Jobet, afirmó que esta meta “es posible de plantear pues somos una de las regiones más ricas y diversas en términos de recursos naturales. En América Latina y el Caribe se encuentran las mayores reservas de agua del planeta, la mayor superficie de tierras cultivables –576 millones de hectáreas– y el 70% de todas las formas de flora y fauna existentes. Y además, somos bendecidos con abundantes fuentes energéticas no convencionales”.

El titular de Energía agregó que Chile, por ejemplo, es el país que tiene mayor radiación solar del mundo, pero además posee un enorme potencial eólico en el sur, una cadena montañosa con cerca de 3 mil volcanes y un borde costero de más de 6 mil kilómetros, que representan un potencial para el desarrollo de la geotermia y de las energías marinas.

“Sin embargo, la abundancia de estos recursos es precisamente lo que nos hace más vulnerables a los efectos del cambio climático. Para ello debemos plantearnos activamente en la reducción de los efectos del calentamiento global”, explicó el ministro Jobet.

El secretario de Estado enfatizó que esta meta regional “es una respuesta concreta y decisiva para el cuidado de América Latina y el Caribe. Pero también del planeta, pues las emisiones y su acumulación en la atmósfera no tienen fronteras. De esta forma, nuestra contribución como región es un efectivo aporte regional a un problema global y una muestra del compromiso con las acciones que se requieren para frenar el cambio climático”.

Jobet recordó además el compromiso de Chile de alcanzar la carbono-neutralidad a 2050 y cerrar todas las centrales de carbón a 2040.

En la misma línea, María Fernanda Suárez, ministra de Energía y Minas de Colombia, aseguró que Chile “ha sido un ejemplo de liderazgo en la COP 25 al poner el tema ambiental como una prioridad en su agenda, y Colombia está apuntando a esa misma dirección. Creo que otras de las cosas que nos unen como región no es solamente una mayor sostenibilidad en la canasta energética sino también que nuestros países tienen desafíos de equidad muy grandes”.

Suárez agregó que las nuevas fuentes están generando desafíos comunes como la necesidad de flexibilizar la red, desarrollar mercados de carbono y avanzar en el marco regulatorio.

Por su parte, Medardo Cadena, director de integración, acceso y seguridad energética de OLADE, dijo que este acuerdo realmente tiene “mucha importancia para la región porque con objetivos definibles y medibles en el tiempo van a contribuir no solo a combatir los efectos del cambio climático sino también a reducir la pobreza energética de la región. No debemos perder de vista que existen 18 millones de persona en la región que no tienen acceso a la energía en condiciones aceptables. Entonces, la incorporación de las renovables nos da los instrumentos necesarios para poder enfrentar este desafío regional.